No sé por dónde empezar esta nota. Es difícil poner en
palabras todo lo que siento en este momento. Me siento abrumada por la tristeza
y la soledad que me han invadido. No puedo seguir adelante con esta carga tan
pesada.
Sé que esto causará mucho dolor y tristeza, pero quiero que
sepan que no lo hago por egoísmo. Siento que ya no tengo un lugar en este
mundo, que ya no pertenezco a ningún sitio. No encuentro alegría ni sentido en
nada de lo que hago. Me siento vacío/a por dentro y nada parece llenar ese vacío.
No quiero ser una carga para nadie más. No quiero seguir
fingiendo que todo está bien cuando no es así y no puedo seguir soportando la
angustia que me ha estado consumiendo durante tanto tiempo, he luchado por
mucho tiempo, he intentado encontrar la tranquilidad, la paz en todas partes,
pero parece que todo lo que hago es en vano. Me siento vacía, sin sentido y sin
esperanza.
Tengo un nudo en la garganta, para explicar mi decisión de
partir. Sé que en su momento cuando llegue, resultará difícil comprender lo que
ha llevado a alguien como yo, aparentemente fuerte y alegre, a tomar una
decisión tan drástica.
he estado luchando contra una oscuridad profunda y constante
que me ha acompañado durante mucho tiempo. La depresión y la ansiedad se han
convertido en mis compañeras constantes, me han robado la energía y las ganas
de vivir. A pesar de que intenté buscar ayuda, hablar con amigos y familiares y
recibir tratamiento, nunca pude escapar de la nube negra que me seguía.
Quizás muchos de ustedes no entiendan cómo la mente puede
ser tan poderosa y destructiva, cómo puede hacerte sentir que estás atrapado en
un agujero del que no puedes salir, cómo puede distorsionar tus pensamientos y
hacerte creer que eres una carga para los demás. Pero yo sé que aquellos que
también han lidiado con la depresión y la ansiedad entenderán perfectamente.
Quiero que sepan que no es culpa de nadie, que no me he ido
por falta de amor o apoyo. Simplemente, llegó el momento en que mi alma no
podía soportar más dolor, más tristeza, más desesperanza. Espero que puedan
perdonarme por tomar esta decisión, sé que les dolerá mucho pero espero que
puedan encontrar algún tipo de paz y consuelo en sus recuerdos de mí.
Gracias por todo el amor, la risa y las experiencias compartidas a lo largo de mi vida. Por favor, no se culpen ni se torturen con preguntas sobre qué podrían haber hecho para evitar esto. Simplemente, recuérdenme como alguien que trató de ser feliz y de hacer felices a los demás, pero que finalmente perdió la batalla contra su propia mente.